PRÓLOGO

Estuve encerrada, en un pequeño y frío lugar, a oscuras y sin mi móvil. ¿Que cómo llegué hasta allí? Ahora os lo explico.

Me llamo Andrea y tengo dieciséis años. Tengo dos hermanos Álex y Adriana, son mellizos y tienen seis años. Nuestra madre murió en un accidente unos meses después de que ellos nacieran, y el trabajo impide que veamos a nuestro padre durante mucho tiempo. Y, por eso, yo tengo que cuidar de mis hermanos.

En Navidad, mi tía Natalia se lleva a mis hermanos a su casa una semana con sus hijos, Sol, con cinco añitos, y Izan con siete. Así tengo tiempo para comprar los regalos para los peques.

lunes, 30 de julio de 2012

Capítulo 6


Estuvimos paseando por la ciudad, yo llevaba de la mano a Álex y Emma a Adriana. Llevábamos un par de bolsas del Corte Inglés con ropa nueva para todos. Pasamos cerca de un Dunkin Donuts y decidimos pararnos. Los pequeños pidieron un batido de chocolate y un donuts de virutas de colores, y nosotras un café y un donuts normal. Buscamos una mesa vacía y fuimos a sentarnos. Álex se comió muy rápidamente el donuts y se bebió el batido. Las chicas, que tenemos más cuidado con la comida, lo hicimos más despacio. Salimos a la calle con medio donuts en la mano.
 De repente, Álex se me escapó y salió corriendo hacia un colorido payaso que hacía una espada con globos de colores. Adri también se escapó de la mano de Emma y nosotras detrás de ellos. El payaso, al ver a los niños, se puso manos a la obra y les hizo un perrito a cada uno, uno verde para Álex y uno rojo para Adriana. Nos íbamos cuando el payaso me tocó el hombro, Emma y yo nos dimos la vuelta y ese payaso nos puso dos flores de globos de colores en nuestras narices.
-Para vosotras, chicas. -Dijo el payaso con una sonrisa pícara.
-Eh, gracias, -Dijo Emma confundida.- no… hacía falta.
-Es un regalo de la casa. –Dijo el hombre.
 Le respondimos con una sonrisa, dimos media vuelta, y continuamos con nuestro camino.

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