PRÓLOGO

Estuve encerrada, en un pequeño y frío lugar, a oscuras y sin mi móvil. ¿Que cómo llegué hasta allí? Ahora os lo explico.

Me llamo Andrea y tengo dieciséis años. Tengo dos hermanos Álex y Adriana, son mellizos y tienen seis años. Nuestra madre murió en un accidente unos meses después de que ellos nacieran, y el trabajo impide que veamos a nuestro padre durante mucho tiempo. Y, por eso, yo tengo que cuidar de mis hermanos.

En Navidad, mi tía Natalia se lleva a mis hermanos a su casa una semana con sus hijos, Sol, con cinco añitos, y Izan con siete. Así tengo tiempo para comprar los regalos para los peques.

lunes, 30 de julio de 2012

Capítulo 7


 Al llegar a casa, Álex y Adriana corrieron a jugar con Purni, su perrito. Era un cachorrito de Pastor alemán muy juguetón, pero estaba muy bien entrenado. Nos lo regaló tía Natalia, por las Navidades pasadas, aquellas en las que me secuestraron y conocí a mi mejor amiga. Si os digo la verdad, fue una de las mejores Navidades de mi vida.
Emma y yo subimos a mi habitación a escuchar música. Pusimos Friends Will Be Friends, de Queen, y comprobamos si teníamos algún e-mail.  Yo tenía cinco: uno de Emma, dos de publicidad, uno de mi padre (que me contaba todo lo que había en Dinamarca), y uno de Edu. Emma leyó en voz alta el mensaje:
-“¡Hey chica! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Te acuerdas? Hace seis meses, en la pista de hielo, qué bueno que fue. Bueno pues quería decirte que mi tío ha organizado una fiesta día tres de agosto, y si quieres puedes venir, ¡trae a alguna amiga! Si vienes llámame y ya quedamos para ir hacia allí. Besos, Edu.” -Terminó- Bueno… Parece una buena idea, ¿no crees?
-No creo que…
-¡Anda ya! Si se te nota un montón que ese chico te gusta. –Dijo con una gran sonrisa en la cara.
Es mi mejor amiga. Tenía que confiar en ella.
-Me has pillado, Emma.
-No sabes mentir, ¿eh? Además, te brillan los ojos. –Dijo con una risa suave.
Me miré al espejo. Había cambiado mucho desde aquél secuestro. Antes llevaba el pelo por encima de los hombros, liso y castaño. Ahora me lo he dejado largo, más o menos sobre el pecho con unos tirabuzones preciosos dorados por el sol. Tengo un aspecto más maduro que hace seis meses. Me fijé en que Emma tenía razón, los ojos me brillaban, y mucho. Sonreí al espejo y solté una carcajada.
-¿Mentir? Para nada.
-Ya. Anda, déjame mirar mi e-mail. –Dijo Emma, apartándome del ordenador.
Al entrar en su correo vio algo extraño. Había un e-mail en el que no salía la dirección de Hotmail ni ningún nombre del remitente. Sorprendidas abrimos aquél correo. Claramente, en mayúscula, decía: <<VIGILAD AL PAYASO. ÉL FUE EL CULPABLE DEL ERROR>>.
-¿Qué error?- Dijimos a coro.
Las dos pensamos lo mismo. El payaso de los globos de esa misma tarde. Pero, ¿qué error?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido?